jueves, 4 de abril de 2013

“La paz esté con vosotros”


Comentario del Evangelio: 
“La paz esté con vosotros”


Pablo VI, papa de 1963 a 1978



Fijémonos en el saludo inesperado, tres veces repetido por Jesús resucitado, cuando se apareció a sus discípulos reunidos en la sala alta, por miedo a los judíos (Jn 20,19). En aquella época, este saludo era habitual, pero en las circunstancias en que fue pronunciado, adquiere una plenitud sorprendente. Os acordáis de las palabras: “Paz a vosotros”. Un saludo que resonaba en Navidad: “Paz en la tierra” (Lc 2,14) Un saludo bíblico, ya anunciado como promesa efectiva del reino mesiánico (Jn 14,27). Pero ahora es comunicado como una realidad que toma cuerpo en este primer núcleo de la Iglesia naciente: la paz de Cristo victorioso sobre la muerte y de las causas próximas y remotas de los efectos terribles y desconocidos de la muerte.

Jesús resucitado anuncia pues, y funda la paz en el alma descarriada de sus discípulos... Es la paz del Señor, entendida en su significación primera, personal, interior, aquella que Pablo enumera entre los frutos del Espíritu, después de la caridad y el gozo, fundiéndose con ellos (Gal 5,22) ¿Qué hay de mejor para un hombre consciente y honrado? La paz de la conciencia ¿no es el mejor consuelo que podamos encontrar?... La paz del corazón es la felicidad auténtica. Ayuda a ser fuerte en la adversidad, mantiene la nobleza y la libertad de la persona, incluso en las situaciones más graves, es la tabla de salvación, la esperanza...en los momentos en que la desesperación parece vencernos.... Es el primer don del resucitado, el sacramento de un perdón que resucita (Jn 20,23).
Lecturas y comentario tomados del evangeliodeldia.org

miércoles, 3 de abril de 2013

“Él caminaba con ellos”



“Él caminaba con ellos”
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia 

Después de su resurrección, el Señor Jesús se encontró en el camino con dos de sus discípulos que hablaban entre ellos de lo que había sucedido, y les dijo: “¿De qué discutís entre vosotros mientras camináis, que tanto os entristece?”.

Este pasaje del Evangelio nos da una gran lección, si sabemos comprenderlo. Jesús aparece, se muestra a los ojos de los discípulos, y no es reconocido. El Maestro los acompaña por el camino, pero Él mismo es el camino (Jn 14,6) Mas ellos aún no están sobre el camino verdadero; cuando Jesús les encuentra, ellos han perdido el camino. Estando Él todavía con ellos, antes de su Pasión, Él había predicho: sus sufrimientos, su muerte, su resurrección al tercer día. Él les había anunciado todo; pero su muerte les hizo perder la memoria... “Nosotros esperábamos, dijeron ellos, que Él liberara a Israel”. Discípulos, ¿cómo es que “esperabais” y ahora ya no esperáis más? Sin embargo, Cristo vive, ¿vuestra esperanza está muerta? Sí, Cristo vive. Pero el Cristo que vive encontró muertos los corazones de sus discípulos. Él se apareció ante sus ojos y ellos no le percibieron; Él se mostró ante ellos, y siguió estando escondido... Él anduvo por el camino con ellos aparentando seguirles, pero era Él quién les conducía. Ellos le vieron pero no le reconocieron, “porque sus ojos”, dice el texto, “tenían impedido reconocerlo”... La ausencia del Señor no es una ausencia. Solo necesitas creer y Aquel al que no ves, estará contigo.

Lecturas y comentario tomados del evangeliodeldia.org

martes, 2 de abril de 2013

“¿Mujer, por qué lloras, a quién estás buscando?” (Jn 20,15)


Comentario del Evangelio:
“¿Mujer, por qué lloras, a quién estás buscando?” (Jn 20,15)

Homilía de un autor anónimo del siglo XIII

¿Mujer, por qué lloras?” ¿A quién buscas? “Lo sabéis bien, ángeles santos, a quién busca y a quién llora. ¿Por qué entonces, avivar su llanto recordándole su pena? María da libre curso a su pena y a sus lágrimas ya que se acerca el gozo de un inesperado consuelo. “Ella se volvió hacia atrás y entonces vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.” (Jn 20,14) Una escena llena de belleza y de bondad cuando el deseado y el buscado se muestra y al mismo tiempo se oculta. Se oculta para ser buscado con más ardor, encontrado con más gozo, retenido con más ansia hasta ser introducido en la casa del amor (Ct 3,4) Es así como la Sabiduría “jugaba con el orbe de la tierra y su alegría era estar con los hombres.” (cf Prov 8,31)

“¿Mujer, por qué lloras, a quién estás buscando?” Tienes al que buscas y ¿lo ignoras? Tienes el gozo auténtico de la eternidad y ¿lloras? Tienes dentro de ti al que buscas fuera. Realmente, estás fuera de todo, llorando cerca de una tumba. Mi tumba es tu corazón. No estoy muerto, reposo dentro de ti, vivo por toda la eternidad. Tu alma es mi jardín. Tenías razón al pensar que era el jardinero. Como nuevo Adán, cultivo mi paraíso y lo guardo. Tus lágrimas, tu amor y tu deseo son obra mía. Me posees en ti sin saberlo y por esto me buscas fuera. Te me voy a mostrar fuera para hacerte entrar en ti misma para que en el interior encuentres al que buscas fuera.


Lecturas y comentario tomados del evangeliodeldia.org